Empresas profesionales de guardamuebles y mudanzas

Empresas de guardamuebles y mudanzas

El sector de mudanzas y de guardamuebles, se está viendo amenazado por el parón económico. Son muchos los sectores damnificados por el parón inmobiliario que están sufriendo al ver cómo sus cuentas entran en números rojos después de varios años de bonanza económica.
En tiempos de crisis, toda idea es buena para ahorrarse unos euros y las empresas de mudanzas pueden dar buena fe de ello. “Algunas personas nos llaman para pedir presupuesto por llevar sólo los muebles grandes, mientras los pequeños y otros enseres los trasladan en sus propios coches en varios viajes”, señala Juan Sánchez, empleado de Mudanzas Las Naciones.

En otros casos, utilizan furgonetas de conocidos o las alquilan para el transporte o bien consiguen recortar la cuenta final embalando ellos mismos la mercancía: “Nos preguntan si podemos dejarles las cajas y ellos las preparan o incluso compran todo el material”.

En el caso del servicio de guardamuebles, que requieren aquellas personas que necesitan desalojar una vivienda, también hay quien busca la fórmula más económica. “Utilizan garajes o naves propios o de amigos”, explica Francisco Gaspar, propietario de Mudanzas Gaspar

Uno de los sectores más perjudicados es el que atañe al traslado de muebles, cuyo negocio ha caído a la mitad en el último año, lo que obliga a muchas de estas compañías a prescindir de parte de sus empleados y a diversificar su actividad con servicios como el transporte de muebles nuevos desde fábricas a puntos de venta.

Así lo confirma Francisco Gaspar, presidente de la Asociación Malagueña de Empresas de Mudanzas (AMEM), que advierte de que muchas de las compañías que operan en la provincia de Málaga, que dan trabajo a más de doscientas personas, “lo están pasando realmente mal”. “El sector está atravesando un momento muy duro y tememos que, si la situación no remonta, algunas empresas se verán obligadas a cerra”, apunta el también propietario de Mudanzas Gaspar.

La caída de la demanda ha obligado a bajar los precios hasta un 30% para atraer clientes, porque “es preferible ganar menos que nada”. Sin embargo, esta rebaja no ha conseguido remontar el negocio. “Las llamadas diarias para solicitar presupuesto han pasado de veinte a dos”, explica Gaspar, quien señala que las empresas de mudanzas se están viendo obligadas a no renovar a los empleados contratados de forma temporal.

Es lo que ha ocurrido en Mudanzas Las Naciones, que opera desde hace seis años en Málaga. En el último año, cuatro personas han perdido su empleo en esta compañía, según afirma Juan Sánchez, uno de los integrantes de la plantilla.

Desde el consejo de dirección de la patronal del sector, Carlos Grande confirma que algunas empresas en dificultades han aguantado hasta el verano con la vaga esperanza de lograr encargos. Y es que el sector vive su peor momento con una caída de su actividad de un 35% en mudanzas y de hasta un 40% en guardamuebles. De hecho, vaticina que continuará el adelgazamiento del sector que se viene experimentando a lo largo de este año, “una contracción de oferta causada principalmente por la falta de demanda”, explica Grande.

“Víctimas colaterales” del desplome de la construcción, las compañías de mudanzas se han visto también castigadas por el intrusismo y ahora además pasan apuros por la morosidad de las Administraciones.

Jorge Pérez, secretario general de la Confederación Española de Transporte de Mercancías, asegura que el 10% de las empresas del sector ha cerrado en el último año y que las que sobreviven se ven acosadas por el parón de actividad, la competencia desleal y las dificultades de financiación.

A la difícil coyuntura económica se une el aumento del intrusismo. “Personas que se dedicaban al reparto, por ejemplo, y se han quedado en paro, colocan un rótulo de Mudanzas en su furgoneta y ofrecen portes por menos de la mitad de lo que cobramos nosotros, y ante esto es imposible competir”, apunta el representante de AMEN, que advierte de que, en estos casos, el cliente no tiene seguridad de que la mercancía llegue sana y salva. “Se pueden romper las cosas o incluso desaparecer”, afirma Gaspar.

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